EL GRITO DE BATALLA DE LOS DERROTADOS


EL GRITO DE BATALLA DE LOS DERROTADOS
Wolf

Muchos de nosotros hemos dicho en repetidas veces, que Might Is Right (El Poder es la Razón), es el grito de batalla de los derrotados, es decir, que es el grito de batalla de quienes han caído víctimas del Poder. Tan ultrajantes como puedan parecer estas palabras para quienes por primera vez leen la Biblia Satánica, son la verdad del lector. Aunque se haya olvidado y suprimido desde hace tiempo, desde que eran niños, han visto que a pesar de lo que a ellos les parecía que estaba bien, lo que en realidad estaba considerado como lo "bueno" lo "justo" o lo "correcto", estaba determinado por el poder. A través de la infancia y la adolescencia, han sentido los efectos del poder en sus mentes y cuerpos. ¿Pero acaso era correcto o justo destrozar sus propios instintos y dejarlos así? ¿Estaba bien dejar a estas personas que, en comparación con quienes no sufrían dicho daño, parecen estar casi muertas? No. Estaba mal. Era algo extremadamente antihumano, y el cristianismo hace precisamente esto (junto con muchas otras religiones que no dominan nuestra cultura occidental) desde el momento en que nacen.

Lo ideal sería que, al reconocer esto, habrían de reconocer el daño que les ha sido infringido, y la manera como se había hecho, y luego, por sí mismos, determinarían lo que estaba o no estaba bien. Poseerían una fortaleza interior que los haría fuertes ante adversarios que, desde que recuerdan, los han oprimido. Sin embargo, no están contentos con haber ganado —o por lo menos creen haber ganado— la batalla por sus mentes. Aunque deberían haberse liberado de sus opresores originales, años de opresión han hecho que este adversario se haya internalizado e integrado a sus cuerpos, convirtiéndose así en sus propios opresores. Lucharán contra la opresión hasta el día que mueran, sin darse cuenta jamás que el campo de batalla yace dentro de ellos mismos. Como la opresión lucha contra la opresión en el interior de la misma persona, la víctima se convierte en victimario, el acosado en acosador. A diferencia de la persona que destruye sus opresores rápidamente y luego se detiene, quieren convertirse a sí mismos en opresores y continuar el status quo, sólo que bajo un nuevo nombre.

Puedes oírlos, más fuerte que nunca, proclamando "¡El Poder es la Razón!", conjurando ampulosas teorías sobre la predación mutua, y considerándose a sí mismos como lobos entre ovejas en vez de humanos entre humanos. Sin considerar si la competencia salvaje —que niega la vida y consume su energía— por "sus derechos por la fuerza" sea una forma de interacción entre animales humanos, caen presa del solipsismo y creen que su represión se extiende a toda la especie humana. Es este solipsismo el que los impulsa a postular repetidamente una filosofía que desde hace rato ha sido reconocida como pseudo-ciencia y se ha denominado "Darvinismo vulgar": la noción de que, para poder sobrevivir, el animal humano debe predar a sus semejantes. Sin embargo, éstos "defensores de la sabiduría pura" no les preocupan los hechos de la historia o la sociología, que revelan cuán profundamente se ha secularizado el cristianismo en todos los niveles de la sociedad, gracias al ejercicio del poder. Esto debería servir como una advertencia a los Satanistas que abogan por que el poder siga siendo lo correcto; pero en vez de ello, alaban el poder, sin darse cuenta de que ese poder fue la misma técnica utilizada para oprimirlos a ellos mismos. ¡De veras! Como adversarios autoproclamados del reino cristiano, deberían haber sido aplastados al nacer por sus mismos principios, y solo la piedad cristiana los salva de la persecución y la destrucción por causa de su creencia recién adquirida. También observarás siempre que cualquier forma del poder al que tanto adoran es utilizado en su contra bajo la forma de medidas draconianas por parte de cristianos influyentes, sus gritos de batalla se desvanecen en quejas y lamentos desolados de tratamiento injusto.

Nunca se han hecho la pregunta si ese "poder" repentino que adquirieron cuando leyeron la Biblia Satánica, o por el autodenominarse Satanistas, es mera ilusión. De hecho, es una mera ilusión. "Somos quienes cambiamos el mundo", dicen... ¿Y? ¿Qué están haciendo como físicos, químicos, o ingenieros, para investigar nuevas y duraderas fuentes de energía que no contaminen la Tierra? ¿Qué están haciendo como médicos para hallar maneras más efectivas de evitar o curar enfermedades? ¿Qué están haciendo como economistas para resolver el problema de la pobreza? ¿Qué están haciendo como trabajadores sociales para mejorar las vidas de los millones de personas para quienes la sociedad se ha vuelto demasiado complicada? ¿Qué están haciendo como abogados para diseñar leyes que apelen al sentido común y sean accesibles a todos? ¿Qué están haciendo como educadores para ayudar a los niños a que entiendan, de modo que sean capaces de pensar y actuar por sí mismos? ¿Qué han hecho para complacer a sus amantes de manera que, para seguir con ellos, tengan otros motivos que no sean sus ilusiones? De acuerdo, ya conocemos su respuesta de cajón: "No nos interesa la pobreza, la ignorancia, la contaminación ambiental, las enfermedades o cualquier otra ausencia de indulgencia. Sólo buscamos nuestra propia indulgencia", dicen. ¿Esto quiere decir que ignoran el hecho de que los desastres sociales son el terreno más fértil para todo tipo de opresión religiosa? ¿Quiere decir que ignoran el hecho que su "indulgencia" solo es posible siempre y cuando haya gente que se siente responsable por luchar continuamente contra la desigualdad y la inhumanidad del poder? ¿Quiere decir que ignoran el hecho que si el poder fuera de verdad lo correcto, serían destruidos por completo?

Esta gente es quienes pueden identificarse con Satanás porque están sumergidos por completo en la mentalidad cristiana, donde Satanás representa al Perdedor. Así es como yo y otras personas los vemos: gente que perdieron la batalla por sus mentes; cristianos que aún juegan el juego cristiano. A excepción de unos cuantos, la mayoría de los miembros con los que muchos han topado son idiotas cristianos que o bien le dan otro nombre a su Jesús, o creen que la indulgencia significa porno (que en esencia es lo mismo que su intelectualismo).

Sientes la Llama Negra en tu interior, o no la sientes. Algunos no la tienen, y gravitan alrededor de la Iglesia de Satán y otras organizaciones Satanistas porque estas les dan una identificación con una divinidad perdida, o por lo menos así lo creo, les ofrece un "campo de juegos" en el cual hacer ruido y arreglarse sus destrozados egos mutuamente. En lugar de sentir la divinidad en su interior, actúan como pequeños Hitlers (sus propios dioses), lo cual es completamente superficial. Así son ellos: vacíos por dentro. No son reales, y tienen que ser otras cosas.

Lo que hace el adoctrinamiento cristiano, incluso hasta el adoctrinamiento cultural cristiano no-religioso, está mal, es monstruoso. No sabemos de ningún Satanista de cualquier organización, ni siquiera entre los Wicca, que esté en desacuerdo, especialmente si saben cuánto mal les ha hecho esta tradición de 2000 años de antigüedad. Sin embargo, los cristianos tenían PODER. Los cristianos aún tienen poder, pero la libertad de utilizarlo ha sido menguada por quienes VERDADERAMENTE estaban contra ellos: y ninguno de esos adversarios que les hicieron retroceder y obtuvieron ganancias mejorando la condición humana se les ocurrió alguna vez que la fuerza era lo correcto. Sabían más. Tenían Sabiduría Pura —verdadera.

DESVARÍOS DESDE EL TÁRTARO


DESVARÍOS DESDE EL TÁRTARO
Anton Szandor LaVey

Probablemente la pregunta formulada con mayor frecuencia por los practicantes de Magia Satánica, “¿Por qué mi ritual no parece tener efecto alguno?”. Invariablemente, mi respuesta a esta pregunta es “Porque te preocupas mucho por ello”. Una vez se ha realizado un ritual de la manera apropiada, no debería importar si se ven o no los resultados, ya que, mediante otros medios, supuestamente ya lograste lo que querías. El haberlo “expulsarlo de tu sistema” debería librarte de toda preocupación. Podríamos compararlo con el sentimiento ambivalente que se siente hacia el sexo inmediatamente después de una experiencia sexual altamente fatigante y satisfactoria.

La manera más segura de tener éxito al maldecir a un enemigo es hallar inmediatamente un enemigo nuevo, justo después de haber lanzado el conjuro sobre tu primer enemigo. Si tiendes a hacerte enemigos muy fácilmente, esto no debe representar problema alguno. Si no, pues en cualquier comunidad hay hordas de gente reprobable recorriendo las calles. Así que en cuanto a enemigos potenciales, la oferta supera ampliamente la demanda.

La estasis es un impedimento para lograr tus objetivos mágicos en la medida en que gastes mucho tiempo en el objeto de tu trabajo. Muévete siempre. Nunca te detengas mucho tiempo en un sólo deseo. Ritualízalo, sácalo de tu sistema, aún si hacerlo significa aislarte en una reclusión dolorosa y obsesiva, y luego, cuando ya no te importe, llegará hasta tí.

¿Cómo se puede evitar el preocuparse? Hay muchos trucos que pueden emplearse. La creatividad es uno de ellos. Cuando estás en el proceso de crear algo, tu cerebro debe operar a un nivel creativo; no en un nivel rutinario y repetitivo. Aquí encontramos una combinación ideal, ya que si las manos pueden crear un fascímil del objetivo deseado con tal destreza que resulta convincente, entonces es tan bueno como el original.

Si utilizamos éste método, nos daremos cuenta que la necesidad original ya no será tan importante, ya que tu creación la ha reemplazado. De esta manera, no necesitarás lo que querías hacer con tu ritual. Para simplificarlo (aunque no recomiendo tal opción). Si lo que quieres es dinero y no puedes conseguirlo, creas algo que se aproxime a éste —también conocido como falsificación —las recompensas materiales recibidas podrían igualar lo que habrías conseguido si hubieses adquirido dinero de verdad. Tu necesidad del original ya no importa.

Un ejemplo perfecto de ésta teoría es la masturbación epicúrea. Una vez han sido superadas las necesidades del cuerpo, podemos darnos cuenta que una fantasía artificial es infinitamente superior a un mal polvo. Sin embargo, cuán a menudo observamos que el afán sexual cesa temporalmente con una pareja, de quien bien podríamos decir que “en caso de tormenta cualquier puerto es bueno” Lo único que aseguramos son más frustraciones.

El que tiene, obtiene. Hasta que uno no tenga, nunca conseguirá nada. Y tampoco lo vas a conseguir quitándoselo a alguien más. Si no puedes entenderlo, no eres muy mago que digamos.

Todos conocemos la razón por la que los conjuros de las brujas “blancas” se les devuelven el triple. Si éstas arpías están consumidas con tanta culpa como para llamarse a sí mismas “brujas blancas” su acto vil de maldecir a alguien produce de hecho el triple de culpa —asegurando por tanto que sus maldiciones se les devuelvan. Aquí observamos de nuevo una situación estática engendrada por una re-internalización constante del problema por el que se realizó el ritual. ¿Alguna vez han notado cómo las “brujas blancas”, ya sean “tradicionales”, “gardnerianas”, etc, son temas que salen constantemente a flote? Su embrollo de disensión secular está moderado por el bendito hecho de que existe un enemigo común —el Satanista.

El hecho que no nos hayamos molestado en establecer una diferencia entre “Brujería” y “Satanismo” - lo cual parece ser su tema favorito —indica nuestra emancipación de la necesidad de lo que Thomas Szasz denomina “El Otro”. Satánicamente hablando, lo que sea, vamos por eso —porque “éso” es el heraldo de toda reacción. En cambio, mágicamente hablando, debemos tomar la posición de Groucho Marx en la película Horse Feathers, donde en su papel del Profesor Quincy Adams Wagstaff, canta su credo nihilista: “Lo que sea, me opongo a eso!”.

En este sentido aceptamos “éso” (la mediocridad, la moda, el status quo, etc.) como un punto de apoyo del cual lanzar el péndulo en la dirección opuesta (es decir, Satánica). Así nos damos cuenta que esos “problemas” —como ideales humanos que son —no sólo son pasajeros sino fácilmente predecibles.

LA RELIGIÓN DONDE CADA UNO ES SU PROPIO DIOS


LA RELIGIÓN DONDE CADA UNO ES SU PROPIO DIOS
(Introducción al Satanismo)
Matt G. Paradise

Cuando se escucha la palabra "satanismo", la mayoría de la gente se suele imaginar una religión que adora a un Dios del mal, lo cual es completamente falso, ya que un satanista auténtico sólo se "adora" a sí mismo. No creemos en ningún Dios sobrenatural, sea este bueno o malo. Por lo tanto, se puede considerar al satanismo como una filosofía atea.


Los principios del satanismo pueden resumirse en los siguientes puntos:
  1. Satán, para nosotros, no es un Dios ni tampoco un ser pensante, sino simplemente una imagen simbólica de la fuerza que controla y mantiene el equilibrio de todo el universo. Vivir como Satanista quiere decir entonces, vivir según las reglas de la naturaleza, buscando satisfacción material, emocional e intelectual.
  2. Disfrutar la vida lo más intensamente posible, pero de una manera responsable. Es decir, sin olvidar las lecciones del pasado y sin dejar de considerar las consecuencias de nuestros actos.
  3. Desarrollar al máximo las habilidades personales.
  4. Tratar a las demás personas de la misma manera que ellas lo tratan a uno. En otras palabras, ser bondadoso con los que nos ayudan, pero implacable con nuestros enemigos.
  5. Toda persona debe aceptar las consecuencias de sus acciones. Sólo se debe ayudar a los que realmente lo merezcan. Los parásitos sociales deben ser abandonados a su propia suerte y los criminales deben ser castigados con la misma severidad con la que perjudicaron a sus víctimas.
  6. Respetar a los animales y matarlos sólo en casos de defensa propia o para usarlos como alimento.
  7. No hay nada sobrenatural. El universo entero consta solamente de materia y energía, pero existen fenómenos y tipos de energía que la ciencia moderna no ha podido aún explicar y que forman el fundamento de la auténtica magia Satánica.
  8. Al ser el satanismo una filosofía extremadamente individualista, se deduce que un satanista debe juzgar a otras personas sólo en base a sus virtudes y defectos de carácter personales, pero nunca en base a su raza, nacionalidad, estado de salud, sexo o la religión de sus antepasados (sobre este punto trato más a fondo en el artículo "Satanismo y Racismo").
  9. Los satanistas respetamos las leyes de los países en que vivimos, siempre y cuando éstas no atenten contra las libertades personales, y rechazamos cualquier tipo de conducta criminal o asocial.
Después de haber leído esto, muchos se preguntarán porqué nos llamamos satanistas, y no simplemente “ateos” o “humanistas”. La respuesta a esta pregunta se puede resumir por medio de los siguientes puntos:

  1. La palabra Satán quiere decir originalmente "adversario" y el Satanismo como una filosofía en la que cada individuo es su propio "Dios" y "Salvador", es el adversario de las demás religiones e ideologías, en las cuales el individuo debe someterse a la voluntad de un Dios, de una nación o de una clase social determinada.
  2. En la teología cristiana clásica Satán es considerado un símbolo del mundo material, de los placeres y del libre pensamiento más allá de cualquier dogma religioso, en oposición a Dios, que representa el mundo espiritual (en el cual los satanistas no creemos), la negación de los placeres materiales y la sumisión de la razón.
  3. Satán ha sido visto siempre como el "Dios" de la magia, de la cual los satanistas nos valemos para intentar influenciar los acontecimientos futuros según nuestra voluntad. El creer en el poder de la magia es otro de los puntos que nos distinguen de la mayoría de los “ateos”.
En otro artículo explicare de manera más extensa los fundamentos de la magia satánica, la cual no tiene nada que ver con pactos de sangre, sacrificios de animales o personas, abusos físicos o sexuales, o cualquier otra aberración propia de charlatanes y desquiciados que creen que el Satanismo es aquello que dicen las calumnias inventadas por las iglesias cristianas en nuestra contra.

Espero que esta pequeña introducción haya servido para aclarar muchos de los malentendidos en cuanto al satanismo. En mis próximos ensayos tratare más detalladamente varios de los puntos que he mencionado aquí.

SATANISMO Y MORALIDAD


SATANISMO Y MORALIDAD
The Watcher

Como nunca me cansaré de repetir, (aunque pensándolo bien, ya está comenzando a hartarme) la influencia predominantemente negativa que tiene el satanismo sobre los jóvenes, (ya que habitualmente se relaciona con alcohol, drogas, muerte, y —gasp!— Heavy Metal,) no es satanismo verdadero.

En vez de eso, es una reacción típicamente cristiana que se ha transformado, o más bien, que han proyectado, como un rechazo completo de la represión, hipocresía, e irrealidad del mismo cristianismo, el cual ha fracasado, como sistema (o como me decían el otro día, como "ethos") que ofrezca un modelo positivo y ejemplar. Es normal que muchos jóvenes se hayan vuelto a lo que ellos perciben como lo "opuesto" al cristianismo, es decir, se convierten en 'adversarios' de la propia doctrina cristiana, como una forma de rebelión. Teniendo en cuenta que el Heavy Metal, en todos sus géneros, es la única forma de "satanismo" que es fácilmente asequible para la mayoría, es comprensible que los rebeldes y los alienados, los aburridos y los descontentos, armen su propio "satanismo" , basándose en el tipo de "información" que reciben de los medios de comunicación (o sea, ven un programa como "Encuentros", o "El Show de Cristina", y piensan “conque esto es lo que hacen los satanistas!” y voilà! arman una secta!), y muchas bandas de metal, ni siquiera sean seguidoras del verdadero satanismo. Ya que lo que es promulgado por el Heavy Metal, es la "antítesis" del satanismo. Es más, muchas enseñanzas y valores negativos le son inculcados a nuestra juventud a través de las enseñanzas del evangelio, que a través de Satán:

Henry de Malvost
"No hagáis tesoros en la Tierra; no os preocupéis por vuestras vidas, qué vais a comer, o qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, qué os pondréis; si un hombre viene a mí, y por mí no deja a su padre y su madre, y esposa e hijos, y hermanos y hermanas, y su propia vida, no puede ser discípulo mío".

¿Acaso no son estas enseñanzas nihilistas, que niegan la vida, parecidas, por lo menos en su actitud, a la irresponsabilidad y la negatividad promulgada por el Heavy Metal u otros modelos de expresión, de los cuales la juventud está sacando sus conceptos erróneos de "satanismo"? ¿Y por qué es que se tragan esos conceptos de "satánicos"? La respuesta se debe a que los cristianos han estado definiendo qué es el satanismo desde los días de Kramer y Sprenger (autores del “Malleus Malleficarum”) Los cristianos han formulado su concepto de satanismo, que es del mismo tipo que ofrece el Heavy Metal, y a su vez adoptado por una juventud desilusionada y alienada. Es el mismo tipo de "satanismo" que, irónicamente, es paralelo al Sermón de la Montaña: un abandono antisocial de la lealtad familiar, las responsabilidades, la apariencia personal y la previsión del futuro. Este es precisamente el camino por el cual han estado transitando muchos jóvenes al "no preocuparse por el mañana", como dicen los evangelios. ¿El resultado? Una apariencia dejada y descuidada y una visión nihilista por parte de tantos y tantos jóvenes, pero que no tiene NADA que ver con el satanismo.

MORALIDAD SATÁNICA.
Este subtitulo puede parecer una autocontradicción, ya que la imagen popular del satanismo es la de la anti-moralidad, o amoralidad. Sin embargo, el satanismo verdadero enseña la 'divinidad' del Yo, del ego, el satanista como la 'más alta encarnación de la vida humana', como escribió Anton LaVey; correspondería al concepto Nietzschiano del "Superhombre", tan duramente tergiversado por los Nazis. Un Ritual satánico, conocido como 'Das Tierdrama', declara: "El Hombre es Dios, Dios es el Hombre".

Haciendo referencia a las propias escrituras judeo-cristianas, cosa que por cierto no suelo hacer, se puede encontrar la confirmación de la divinidad del hombre como la premisa fundamental del satanismo: "seréis como dioses" fue la promesa de Satán a la humanidad, según la leyenda del Génesis, por la cual la humanidad fue separada de su amo Yahvéh/YHWH/Jehová, ya que el temía que "el hombre se ha vuelto uno de nosotros, pues se hizo juez de lo bueno y lo malo. No vaya ahora a alargar su mano y comer del árbol de la Vida, pues al comer de este árbol viviría para siempre". ¡Es decir, qué egoísmo! Puesto que el punto cardinal del satanismo consiste precisamente en la divinidad del hombre, o más precisamente, la divinidad potencial que se haya en cada humano, y que se manifiesta cuando el individuo se haya en un nivel superior al de la masa, es decir, va más allá de sí mismo, como diría Nietzsche, lo cual implica tener un fuerte criterio moral, el cual queda mejor si lo catalogamos como una 'moralidad del fuerte'.

La primera de Las Nueve Declaraciones Satánicas declara: "Satán representa indulgencia, en lugar de abstinencia". Esto es, indulgencia de los impulsos más primarios y fisiológicos del hombre, así como otros estímulos, en el cual incluimos hambre, sed, sexo, sueño y autoconservación, es decir, rechazar el dolor, experiencias dolorosas, etc. en primer lugar, y la necesidad de estímulos, actividad, exploración, curiosidad y contacto, en segundo lugar. La represión de tales impulsos, y pulsones, (muchos de los cuales son llamados 'pecados' por el cristianismo) conducen a un aberrante comportamiento psico-social, siendo algunos ejemplos la autoflagelación monacal, la histeria de masas tan común en los conventos, y el acoso sexual a monaguillos por parte de sacerdotes los cuales, según estadísticas recientes, ha llegado a proporciones epidémicas en los últimos años.

La Octava declaración Satánica; "Satán representa todos los así llamados pecados, siempre que lleven a la gratificación física, mental o emocional" está de acuerdo con el veredicto de la psicología y otras ciencias, biológicas y sociales. La gratificación de tales impulsos y pulsiones, tal como es vista por el Satanismo, no significa falta de voluntad y de autocontrol y exaltación de toda debilidad en nuestro ser. La dicción, o el uso excesivo de tabaco, alcohol o drogas NO es satisfacer esos impulsos primarios ni son costumbres saludables, sino que es abusar de uno mismo, y autodestruirse, por lo tanto, una contradicción a la ley natural, minar la voluntad, y la fuerza física y emocional de un individuo que busque su potencial divino, que se puede alcanzar con la Voluntad de Poder, autodisciplina y bienestar físico, y además es una negación de los instintos de supervivencia, innato en cada organismo. Así pues, la mayoría de la juventud en el mundo occidental, especialmente aquellos que autodenominados "satanistas" seguidores del Heavy Metal, están disipados por las drogas y el alcohol y tabaco, dejados en su apariencia, embotados y estancados. No se "preocupan por el mañana", como se les inculcó desde pequeños; no "cortan ni prestan el hacha", es decir, no son creadores. Muy alejados del concepto de Satanista que tenía Anton LaVey 'con la fuerza de Satán moviéndose en su carne', alejándose orgullosamente de la masa, para manipularla a su antojo (¡ya que ésos “satanistas” SON parte de la masa!) hasta que, en todo su esplendor, puedan proclamar: 'Soy un Satanista, ¡la más alta encarnación de la vida humana!'

Ciertamente, el concepto anterior NO se parece en NADA a estos perdidos jóvenes "Satanistas", sin nada de orgullo, fuerza, 'esplendor' Voluntad de Poder, autodisciplina; borrachos y drogados, e igualmente intoxicados por un ruido repetitivo, parecen zombis. Esos "satanistas" viven en contradicción de todo lo que es de verdad Satánico, a saber:

El ORGULLO de Lucifer, un orgullo que no permite el conformismo ni el ser condicionado por los gustos y las modas de la masa, ni el rebajamiento de los estándares personales de conducta y comportamiento.

Una sed insaciable por el CONOCIMIENTO y el SABER, el principal 'motor' o 'estímulo' que tiene la humanidad; como Prometeo, como Satán, tal como se muestra en la leyenda del Génesis; como se muestra en la leyenda del Dr. Fausto.

La INDIVIDUALIDAD de Satán, el gran Adversario, que no se inclina ante ningún tirano, incluyendo el mismo YHWH.

Orgullo, Sabiduría, Individualidad, son los tres pilares sobre los que puede ser construida la "moral Satánica", una moral proclamadora de la vida, que confronta todos los valores de nuestros días, con su trivialización de la vida, gustos masivos, conformidad y sumisión 'rebañera'. Una moral Satánica que demanda del individuo una fuerza férrea tanto física, mental y de voluntad, las mismas cualidades que hace mucho tiempo habían sido necesarias para la supervivencia y la evolución de toda especie, las cualidades que hoy harían del Satanista 'la más alta encarnación' de la vida humana'.

Texto tomado de la publicación Satánica "The Watcher" #8.