VIVA LA FEMINIDAD

Un problema muy común en la mujer feminista es que ellas piensan que haciendo todo esto, creen que se las degradan, que se humillan, que se pone por debajo del hombre. Cual lejos de ello, es la clave para no caer en tal humillación es la actitud y tus aspiraciones. Aquí, no se obliga a nadie. Si no te crees así, si te sientes incomoda, no tienes que hacer caso a estas técnicas descritas aquí. Pero si, te recomendaría que no dejaras de leer este corto ensayo, puede que en un futuro tengas necesidad de emplear algunas de las técnicas o consejos. 


Para que no haya lugar de confusión de lo que es o no es humillación concretemos: En el caso que tu hombre te insulta, te pega, es un vago que te obliga a trabajar y se lo gasta todo en  bebida o drogas, te prostituye y cuando “folláis” se te “mea” o “caga” encima o se te corre en tu cara −y eso a ti no te gusta− perdonar que sea tan “clarito” pero quería que les quedara bien claro. Todo esto es humillación y si hoy en día resistes todo esto eres una estúpida. Si tu marido te humilla ¡sepárate!, si no lo haces por no disponer de medios económicos puesto que tu marido es un vago que no te dará nada, búscate un trabajo, cualquier cosa, será mejor que seguir aguantando y tú no debes aguantar nada.

En esto debería hacer escuela el feminismo: No hay nada mejor que “prevenir antes que curar”, o lo que es lo mismo evita a ser posible los problemas. Si no te ves lo suficientemente fuerte para solventar las dificultades que se te presenta a lo largo de tu vida, al menos ten la suficiente sabiduría para evitar los contratiempos y no generarte problemas que podrías ahorrarte.

Aclarado este punto, les diré que, a mi modo de ver, las mujeres con la actitud de BRUJA PERFECTA son ellas las que “humillan” a los hombres, haciendo de ellos lo que quieran. Para que esto se entienda mejor he aquí algunos ejemplos: −Piensa en esa chica que disfruta bailando provocativamente o incluso haciendo un estriptis. Ahora piensa en aquellos hombres que se quedan embobados mirándola. Cuando ella es la que disfruta ¿Quién está por debajo de quién? 



Cambiemos ahora las tornas y piensa que es un chico el que seduce a las mujeres bien por el baile o el estriptis. Nosotros no vemos en él humillación alguna. Él se lo está pasando bomba mientras ellas gritan desesperadas, acaloradas, incluso las más osadas llegaran a subirse a la tarima para bailar e incluso tocar al muchacho. Mientras, él generalmente se lo pasa engrande. −Con el tema del sexo oral, a las mujeres les pasa lo mismo−. No es comprensible desde el punto de vista masculino el que muchas digan que haciendo esto se sientan “humilladas”. Por el contrario, los hombres cuando practican el sexo oral, muy a menudo lo cuenta llenos de orgullos a unos amigos que los escuchan envidiosos. −Nota: al hombre homosexual le pasa lo mismo−.

Entonces, ¿Por qué para ellas es humillación lo que para nosotros es diversión? ¿Por qué? No tengo la respuesta exacta, quizás la causa sea, un subconsciente sentimiento de culpa, de reputación −debemos ser conscientes que la liberación de la mujer es relativamente reciente−. Teóricamente, cabe la posibilidad que miles de años de represión hayan dejado una impronta en su “memoria Histórica”, al igual que en nosotros los hombres llevamos esa aspiración fruto de la herencia evolutiva, de querer ser los patriarcas de la manada (los cabezas de familia) el macho proveedor que trae carne fresca a la madriguera, de ahí que tengamos un celo casi enfermizo por querer ser los únicos proveedores. 

Pero esto amigas y amigos, parece ser que los hombres ya lo hemos superado, ya no nos sentimos humillados, porque nuestra mujer quiera o tenga que trabajar. Por circunstancias que ahora ya no vienen al caso el hombre ha tenido que adaptarse −a menudo a regañadientes− a la incorporación de la mujer a la vida laboral, aunque todavía quedan ciertos elementos del género masculino, que por razones puramente machistas siguen sin valorar el trabajo de la mujer. Pero volviendo a la “Memoria Histórica” de la mujer, la idea de la humillación puede que solo se trate de nuevo de otra tergiversación de los valores, digamos que el subproducto de una educación equivocada.

Lo que era el tema del sexo hasta hace poco, se consideraba tabú, tanto era así que el menor comentario sobre el tema se consideraba propio de personas indecentes, maleducadas, libertinas o pervertidas, y no digamos de las prácticas sexuales, de que se salieran un poco de lo común y que no fueran meramente reproductivas. Todo esto era considerado pecado mortal, he incluso llegó a estar muy perseguido aquellos que fueran sospechosos de “tan pecaminosas prácticas”. Por el contrario, aquella mujer que era maltratada y ultrajada por su marido, era vista como una “mala mujer”, ya que se pensaba que algo habría hecho para que su “buen esposo” tuviera que pegarle. 

En fin, todo esto como he dicho anteriormente, cabe la posibilidad de haber quedado grabado en el subconsciente de la mujer y por ello muchas de ellas reprimen tanto sus deseos.

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