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SATANISMO RACIONALISTA

El satanismo racionalista es un materialismo ateo, escéptico y epicúreo, tal como lo formuló Anton Szandor LaVey en La Biblia Satánica y otros escritos, y luego fue expuesto por una gran cantidad de portavoces en los años siguientes. Ejemplos típicos son la Iglesia de Satanás y el Foro Satánico Danés.

consideran que Satanás es un símbolo de rebelión, individualidad, carnalidad y poder, y que el satanismo es la filosofía material más adecuada para la "élite alienígena"; las palabras clave son indulgencia, existencia vital e interés propio racional. aunque se describen prácticas rituales y de vez en cuando se presenta un ambiguo antropomorfismo diabólico o deísmo místico, ambos se interpretan como instrumentos metafóricos y pragmáticos de la autorrealización. se propugna la ciencia, la filosofía y la intuición como autoridad, y la inconformidad productiva como el objetivo más elevado del individuo.

El satanismo esotérico tiene una orientación más explícitamente teísta y utiliza las tradiciones esotéricas del paganismo, el esoterismo occidental, el budismo y el hinduismo, entre otras, para formular una religión de autorrealización. ejemplos de ello son el Templo de Set y las Doctrinas Oscuras de los Rojos Satánicos.

La comprensión de Satanás suele revestirse de términos platónicos o místicos; aunque a menudo se habla de él como una entidad literal, no es un dios que se deba adorar, sino un ser o principio que se debe emular o comprender. El satanismo es, por lo tanto, un camino hacia la iluminación en un sentido de no unión con el universo o la verdadera individualidad. Las prácticas rituales y la organización de este tipo de satanismo corresponden a menudo a otras prácticas orientadas a la iniciación grupos dentro del esoterismo occidental, aunque esto puede variar considerablemente. para resumir las líneas del argumento hasta ahora, ¿cuáles son entonces los principales rasgos en una definición mínima del discurso satánico del satanismo organizado dentro de ¿El medio satánico? Sugeriría la auto-religión, el anti-nomianismo, el uso de ciertas palabras con "s" y una genealogía ideológica formulada, a menudo en forma de alguna relación con Anton Szandor LaVey, como los cuatro factores principales a tener en cuenta consideración (Peterson 2005: 444).

Contemporary religious satanism. A Critical anthology por Jesper Aagaar D Petersen
Norwegian University of Science and Technology, Norway

RECIPROCIDAD Y EGOÍSMO RACIONAL

RECIPROCIDAD Y EGOÍSMO RACIONAL
Alberto A F. Reyes



La reciprocidad consiste en dar a los otros en medida proporcional los valores o bienes que recibes de ellos, o recibir los valores o bienes que das a los otros en un intercambio justo del objeto de cohesión, ya sean valores físicos o emocionales u objetos a los que nos referimos como bienes.

Nuestros juicios de valor se basan en la premisa: bueno es todo aquello que me construye de forma positiva, malo lo que se le opone; con base a esta premisa generamos nuestros juicios de valor para determinar que le corresponde a cada cosa o situación.

El Satanismo no considera como medida de virtud dar a los otros algo que no se han ganado o que no
se merecen, sino que postula la reciprocidad como un medio justo de intercambios interpersonales en todas las esferas de la vida.

El intercambio de valores emocionales como los sentimientos también deben ser sometidos a la reciprocidad, no es sano para un sujeto dar cariño de quien no lo recibe o amor de quien no lo recibe, así también los objetos de nuestro desprecio deben ser merecedores de ese desprecio.

Nosotros, quienes seguimos esta filosofía consideramos que nuestros juicios de valor hacia los demás se basan en el intercambio justo de valores, de esta manera tratamos a los otros de la misma forma en que deseamos ser tratados, y el trato que recibimos de los otros es proporcional al trato que devolvemos.

No consideramos tampoco a la caridad como una medida de virtud sino como una medida que fomenta el conformismo y la mediocridad, una virtud parasitaria en la sociedad, siendo que el sujeto se acostumbra a recibir, por caridad, valores, bienes y servicios inmerecidos, o que no ha ganado o generado, en cambio consideramos que todo lo que se da debe ser ganado como producto del esfuerzo personal de los individuos y del intercambio justo comercial o de valores, dar valor por valor, bien por bien o bien por valor según sea el caso.

La reciprocidad es la base también de la verdadera fraternidad, cuando se es recíproco en dar y recibir valor por valor generas grandes amistades que trascienden al tiempo.

Apelar al egoísmo racional antes que a la buena voluntad es por excelencia una medida justa de intercambios interpersonales con los sujetos al rededor nuestro; cuando pides ayuda a alguien lo hará con mayor gusto si en ello ve una empresa que genera alguna ganancia, generando a la vez interés en que la empresa salga lo mejor posible.

Ayudar a otros es bueno, al ayudar creas el sentimiento de agradecimiento en los otros, y de profundo respeto, es bueno tener una posición de esta naturaleza, y en el juego del poder también es necesario hacerse imprescindible para los otros, pero no es regalando valores, bienes, o servicios como se gana esta posición, es demostrado que vale más apelar al egoísmo racional de ambas partes que a la buena voluntad de una de las partes. En realidad, ayudar es bueno siempre que se cumpla de forma cabal la regla "hoy por ti y mañana por mí", pero son pocas personas las que te encontrarás en la vida que cumplan con estas expectativas de reciprocidad por lo que vale más apelar al egoísmo racional pagando y haciéndose pagar por el servicio o el bien adquirido.


LEY DE LA RECIPROCIDAD


LEY DE LA RECIPROCIDAD
Alberto F. Reyes

La premisa de este modelo es: "trata a los demás del mismo modo que deseas ser tratado, y solo da lo que recibes". La ley de la reciprocidad se presenta como un modelo de intercambios interpersonales con otros individuos, funciona para muchos y ha demostrado ser un eficiente modelo que vale la pena implementar en muchas esferas de la vida.

Consiste básicamente en mostrar el mismo interés que otros muestran en usted y prestar las mismas atenciones que recibe de los demás. De esta manera se moldea un ambiente adecuado a sus intereses personales, pues solo da lo que recibe, o trata a los demás de la forma que desea ser tratado; no obstante, si ese trato le es indiferente a su interlocutor, usted mostrará un grado de interés similar.

De esta manera evita gastar tiempo, energía y otros menesteres que de otra forma no serían apreciados por los otros si fuese complaciente en todo, o si fuese incapaz de mostrar el mínimo de interés en sus interlocutores.

Los intercambios entonces son "intercambios saludables", teniendo en cuenta que las dos partes se benefician en grado y medida proporcional, esto cultivado a largo plazo constituye los lazos de la verdadera fraternidad.

La ley de la reciprocidad no es un modelo antipático a la sociedad, aún que tenga sus bases en la ética objetivista, es decir el modelo presentado por Ayn Rand en que el egoísmo es fundamentado, valga la expresión, de forma "objetiva", la preservación del individuo toma un carácter primordial, y la indulgencia es bien implementada de forma que es beneficiosa para ambas partes, en lugar del asistencialismo desmedido e hipócrita.

Este modelo tiene su base en la premisa expuesta al principio, "trata a los demás como deseas ser tratado, y solo da lo que recibes". Por tanto, no cree en el asistencialismo como una medida válida para el progreso de nadie. En su lugar postula el "solo da si recibes algo a cambio" de esta forma moldeamos una sociedad responsable en vez de una sociedad que espera con la mano estirada la ayuda de nadie.

Por tanto, cuando alguien se encuentra en necesidad quien lleva esta filosofía no se niega a ayudarle si está dentro de sus posibilidades hacerlo, siempre que a cambio reciba algo gratificante, pero jamás de forma injusta o desproporcional al otro puesto que el valor del bien o favor prestado, debe ser de grado similar al recibido.

Este modelo de reciprocidad mutua tiene valores y carácter firme que pocos modelos de conducta humana poseen, eso es un bien innegable. Por eso y otro tanto es un modelo completamente válido como estilo de vida responsable.

ACERCA DE LA INDULGENCIA.


ACERCA DE LA INDULGENCIA.
Alberto A F. Reyes

Es bueno ser indulgente con quien lo merece, sería un desperdicio ayudar a quien no se ayuda a sí mismo porque es gastar energía, tiempo y otros menesteres que serán mal aprovechados por un sujeto a quien no le importa su propia persona. A este tipo de sujetos, no vale la pena ayudarlos, mejor sería contribuir siendo indiferentes, para que ellos mismos sucumban bajo su propio peso, en su propia ruina. pues son un lastre para aquellos que si se esfuerzan por salir de su miseria.

Estos últimos son quienes pagan el favor prestado, lo que difiere de los primeros que gustan por recibir favores, pero no dan nada a cambio, su idiosincrasia se basa en pensar que es obligación de los "pudientes" velar por el interés del desgraciado, incluso exigen y se indignan si no se les favorece.

Por eso mismo vemos con suma frecuencia políticas públicas tan nefastas, de las que se sirven ácaros sociales de esta calaña, que cuestan bastantes recursos del fondo público. y aquí vemos a la vez, un gran ejemplo del indulgente por condición, aunque algo malévolo, pero es un ejemplo, pues el negocio del poder radica en mantener a estos ácaros, aun cuando esto significa joder al resto.

La indulgencia por convicción jamás ha sido un negocio rentable, por tanto, procurar siempre sacar provecho de la situación convierte a esto en un bien recíproco, es decir ambas partes se favorecen; es aquí donde radica la verdadera nobleza de ser indulgente, pues se satisface la necesidad de ser altruista y la necesidad innata del humano por sacar ganancia, de esta forma los favores dados no son ni desperdiciados, ni despreciados.

“Este sujeto se convierte en un ser inteligentemente altruista”.

Ahora bien; ser indulgente por condición, es, ha sido, y será siempre un negocio tan rentable y una satisfacción social tan grande para quien presta sus favores, en esto radica la nobleza del sujeto que es benevolente, pero no con todos, si no con quienes realmente lo merecen.

"Las oportunidades están donde hay gente quejándose y pocos o nadie ayudando"

Ahora bien ¿cómo ser benevolente sin arriesgar a quedar arruinado?, con garantías tangibles sobre bienes por el favor prestado.